top of page

ÍDOLOS NO EJEMPLARES

  • 6 jun 2017
  • 1 Min. de lectura

Me putearon hasta en arameo cuando, con argumentos respetuosos, levanté criticas hacia Cacho Castaña. Me trataron de sectario, envidioso, elitista, defensor de supuestas aristocracias artísticas y un montón de pelotudeces más.

Algo similar me ocurrió cuando alguna vez opiné sobre la Mona Jiménez, sin recursos pontificatorios y desde el respeto por el gusto de las personas que lo admiran, analizando los contenidos misóginos y violentos de sus canciones y criticando especialmente el negocio del aparato difusor que lo impulsa... y ahi nomás se me saltaron a la yugular con que soy antipopular, discriminador, que siga cantando tangos y no me meta otros géneros, etc.etc. "Nada más transgresor y peligroso que ir contra aquello que ha sido impuesto en el gusto popular" dijo un sociólogo francés. Lo pude comprobar en carne propia.

Hoy el señor Carlos Jiménez se despachó con una opinión sobre el gobierno del presidente de Venezuela diciendo que se vaya urgente, que renuncie o sino le vamos a cortar la p... o mejor, LE VAMOS A COJER LA HIJA. El audio anda dando vueltas por la red si lo quieren corroborar.

Como lo pregunté en aquella ocasión cuando recibí tantas puteadas: ¿cuándo carajo vamos a comprender que el discurso estético en la obra de un artista es tambien su definición política, su mapa ideológico más nítido?...

Comentarios


bottom of page